Afortunadamente en los últimos tiempos ha tenido lugar un proceso de concienciación en la mayoría de personas, y hemos comprendido que hay que llevar especial cuidado con la piel de nuestra cara. Y esto no solo en los meses de verano: los tratamientos faciales en invierno son tan importantes como el hecho de proteger el rostro en la playa en pleno agosto.

Porque, eso sí, las ideas más conservadoras inciden en el hecho de que cuando únicamente sufre la piel de la cara es en los meses de junio, julio y agosto, que es ciertamente cuando más se expone a los rayos del sol y cuando estos son más peligrosos. Sin embargo, esto no debe eliminar el hecho de que, aun con el frío, la piel facial se enfrenta a diversos males que pueden llegar a resultar importantes si no se lleva un especial cuidado. El frío reseca el epitelio, hay que tener un especial cuidado en hidratarnos y existen otras cuestiones a tener muy en cuenta.

Pero, además del hecho de cuidar la piel en los meses más fríos por los propios males de la época, es también preciso poner de relevancia que es la mejor época del año para llevar a cabo ciertos procesos estéticos y de salud encaminados a mejorar tanto la imagen como la salud de la piel del rostro. Es por eso por lo que los tratamientos faciales en invierno son cada vez más populares y necesarios para las personas concienciadas con cuidar su piel.

Tratamientos faciales en invierno: el mejor regalo que se le puede dar a la cara

Con las bajas las temperaturas y las horas de luz tan escasas, comienza el ciclo que nos llevará al próximo verano y, sin darnos cuenta, estamos en el mejor momento para renovar la piel, ‘darle un empujón’ para recuperarse de las exposiciones del verano y prepararla para afrontar un nuevo año.

En ese sentido, existen algunos tratamientos que funcionan mucho mejor en estos meses de frío. Algunos de ellos están encaminados a eliminar manchas, hidratar la piel y renovarla.

Primer tipo de tratamientos: eliminar las manchas molestas

Es prácticamente imposible evitar la aparición de manchas en la piel del rostro, pero, una vez que han aparecido, sí se pueden llevar a cabo ciertos tratamientos para reducirlas, invisibilizarlas o, directamente, eliminarlas.

Conviene decir adiós a las manchas gracias a la ayuda de tratamientos poco invasivos. Es un asunto estético que afecta a las personas sobre todo a partir de los 45 años, por lo que ya la piel no se encuentra en su mejor momento y, en ese caso, conviene ser precavidos.

Apostaremos por procedimientos que se basen en luz pulsada, uno de los tratamientos que mejor resultado dan al respecto a los ya habituales peelings, con los que se elimina la capa más externa de la piel, que se desprende como una cáscara llevándose con ella las manchas más molestas. Otra fórmula pasa por el uso del láser, muy utilizado en la medicina estética y que está aconsejada en procedimientos que pretenden eliminar tanto manchas como arrugas.

Segundo tipo de tratamiento: decir adiós al acné

La aparición de acné es una de los problemas estéticos que más preocupa a los clientes que acuden a clínicas de tratamientos faciales en invierno.

Para llevar a cabo una significativa mejora en cuanto a la presencia de acné en el rostro se refiere, existen también distintos métodos que pasan por la aplicación de diferentes sustancias con el objetivo de exfoliar la piel, limpiarla y mejorar su hidratación para que desaparezcan esos desagradables granos.

Tercer tipo de tratamiento: una piel joven

También es un momento ideal para llevar a cabo tratamientos faciales de rejuvenecimiento. Desde inyecciones de ácido hialurónico hasta procesos de exfoliación pasando por otras técnicas más depuradas como la radiofrecuencia o la Ultherapy, una fórmula de lifting no quirúrgico cada vez más demandada, todos estos procesos están enfocados a hacer que el paciente muestra una piel más joven, liberada de arrugas, bella.

En todo caso, hay que tener en cuenta que el mejor consejo que se puede ofrecer al respecto es el de acudir a un profesional de la medicina estética facial antes de iniciar cualquier tratamiento para que, tras un estudio de las circunstancias que rodean al cliente del estado de salud de su piel, ofrezca las mejores soluciones.

Una vez decidido el tratamiento al que se va a someter a la piel, es absolutamente imprescindible llevar a cabo las distintas sesiones en un establecimiento que cumpla con todos los criterios de calidad exigidos y que los profesionales estéticos cuenten con la experiencia adecuada para cuidar nuestra piel como si fuera la suya propia. Obviar estos últimos consejos puede llevarnos a tener problemas tras aplicar ciertas técnicas o sustancias sobre la piel de la cara, así que escoge el mejor tratamiento facial para este invierno.

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