Recibir un masaje es uno de los momentos preferidos por el ser humano debido a los diferentes beneficios que este aporta a la salud tanto física como mental. El masaje es definido como el conjunto de manipulaciones con las manos que se ejecutan en diversas partes del cuerpo con una serie de fines diferentes, siendo terapéuticos, estéticos o deportivos los que precisamente nos atañen en este artículo.

Los especialistas consideran que los masajes son beneficiosos dado que ayudan a la relajación muscular, aliviar dolores (contracturas, entumecimiento, etc.), e incluso los hay que ayudan a facilitar el sueño.

A pesar de que la utilidad de la palabra “masaje” para definir lo anteriormente referido, es bastante reciente. La técnica en sí ha sido practicada por incontables civilizaciones a lo largo de la historia. Textos de más de 3.000 años originarios de China, Persia o India, hablan de este método, utilizado como práctica en diferentes tratamientos y rituales y de ahí una herencia que ha permitido derivar los tipos de masajes en una gran gama de alternativas.

En la actualidad, y gracias a diferentes estudios, los beneficios que aportan los diferentes tipos de masajes están comprobados científicamente. En la actualidad, es el método utilizado para realizar diferentes programas de rehabilitación o rejuvenecimiento.

El principal objetivo de este artículo es realizar un análisis sobre los diferentes tipos de masaje que pueden encontrarse en el mercado y las técnicas utilizadas para ejecutarlos de manera sana y segura

Los principales tipos de masajes que existen

El masaje sueco

Fuera de la rama terapéutica, es uno de los masajes más populares del mundo. Se practica sobre una camilla y con el uso de aceites esenciales que favorecen la relajación muscular. Es la técnica más utilizada en los centros de belleza y SPA de todo el mundo ya que está perfectamente integrado en la sociedad occidental contemporánea.

Modelos de masajes prenatales en mujeres embarazadas

Estos se realizan en mujeres embarazadas, pues tienen como objetivo aliviar los dolores causados por el rápido aumento de peso, la hinchazón y las diferentes molestias derivadas de un embarazo.

Al contrario que en el tipo anterior, en este no se usan aceites con fuertes olores y se utilizan cojines para conseguir una mejor postura del paciente. Este tipo de masajes debe contar con el consentimiento de un ginecólogo.

Masaje de drenaje linfático

Cada vez más popularizado en occidente, y es que esta terapia busca la estimulación del sistema linfático, para que las toxinas y los glóbulos blancos circulen correctamente por el organismo. Para esta ejecución el uso de aceite de masaje es esencial para facilitar el movimiento de manos y para estimular el cuerpo con las diferentes sustancias.

Masaje estético

Utilizados para mejorar y conservar el estado de la piel. Se utilizan diferentes cosméticos para limpiar las células muertas y las secreciones de las glándulas sebáceas. Este tipo de masajes son muy populares en los centros estéticos y en los SPA.

Las técnicas que combinan la mayoría de los masajes profesionales

Finalmente vamos a analizar esas técnicas que deben aplicarse para realizar un masaje de manera correcta y que suelen ser comunes en la mayoría de los masajes anteriormente mencionados:

  • Percusión: es una técnica en la que consiste aplicar golpes cortos y suaves para estimular los músculos. Es aconsejable sobre todo para estimular las zonas de personas que llevan una vida muy sedentaria.
  • Amasado: con la ayuda de la yema de los dedos se realiza cierta presión para ir calentando los músculos, es la forma correcta de empezar y acabar un masaje.
  • Fricción: consiste en frotar con las manos extendidas la zona del cuerpo que se vaya a masajear, se van alternando una mano y otra con delicadeza.
  • Presión: cuando el dolor está muy localizado esta técnica es la más idónea ya que ejerce un alivio rápido en el lugar. Para ello debe utilizarse la yema de los dedos e ir presionando suavemente.